Un amigo que escribe dijo: yo no soy más que un mago de un par de trucos. Me preocupo en aprenderle bien las jugarretas a los que juzgo mejores que yo, con el objetivo de incorporar sus mecanismos de prestidigitación, y ofrecer un momento grato a quienes me leen o me escuchan. Tal es así que al hacer mis trucos, nunca aparece nada que no hubiera existido desde antes. En definitiva, se trata de una experiencia estética, visual, una puesta en escena. Un palabrerío. No sería faltar a la verdad decir que, quien escribe, lanza una mentira a la fuente, a ver si así pasa algo. Y en eso pasa la cosa. A veces no pasa nada, y qué joda, eh. Por mi parte, decí que nací después de Cortazar, después de García Marquez, de Amano (Yoshitaka), y del Dream Team japonés de Square, que viene a ser un grupete de tipos que hacían varias cosas bien, como escribir, dibujar, diseñar. Sino, no sabría lo que sé. Sabría otra cosa, supongo. Que, la verdad, tampoco sé mucho, pero los trucos que ellos tenían eran bue...