Capítulo III: ¿Dónde me fui?
Lo que Romina realmente quería decir es que a veces ella no existía. No porque desapareciera, sino porque eso que la solía definir, de pronto se iba sin preguntar, se esfumaba. Y eso le parecía algo especialmente fastidioso, porque en esos momentos, cuanto más se esmeraba por ser ella, más se frustraba en el intento. Eso le pasaba azarosamente en distintas situaciones: en el trabajo, por ejemplo, el viernes pasado, cuando su jefe le pidió una tarea y le dijo: -"Romi, necesito esto, es para ayer", a ella le costó no un Perú, sino una América del Sur entera invocar a ese ímpetu que la caracterizó por años; se esfumaba, no quería. También le pasó con el baile, porque Romina bailó muchos años: de pronto quiso armar una coreografía, pero olvidó para qué, y no lo entendía, porque ¿quién es Romina, sin el baile, sin el trabajo? A tal punto que llegó a una reflexión que le generó una sensación extraña: - ¿Será que "Romina" es más bien un concepto? Pausa. ¿Cómo que un c...