Capítulo III: ¿Dónde me fui?

Lo que Romina realmente quería decir es que a veces ella no existía. No porque desapareciera, sino porque eso que la solía definir, de pronto se iba sin preguntar, se esfumaba. Y eso le parecía algo especialmente fastidioso, porque en esos momentos, cuanto más se esmeraba por ser ella, más se frustraba en el intento. Eso le pasaba azarosamente en distintas situaciones: en el trabajo, por ejemplo, el viernes pasado, cuando su jefe le pidió una tarea y le dijo: -"Romi, necesito esto, es para ayer", a ella le costó no un Perú, sino una América del Sur entera invocar a ese ímpetu que la caracterizó por años; se esfumaba, no quería. También le pasó con el baile, porque Romina bailó muchos años: de pronto quiso armar una coreografía, pero olvidó para qué, y no lo entendía, porque ¿quién es Romina, sin el baile, sin el trabajo?

A tal punto que llegó a una reflexión que le generó una sensación extraña:
- ¿Será que "Romina" es más bien un concepto?

Pausa. ¿Cómo que un concepto?

Sí, un concepto dinámico, complejo, cambiante, con sus rincones de luz y de penumbras, con sus costumbres, sus conocimientos e ingenuidades, con su carácter, con sus aspiraciones y deseos, pero aun así la pregunta le insistió: ¿será "Romina" un concepto? y continuó: -¿será un concepto que va y viene, y que tiene sus límites, sus no-lugares?

Y se angustió.

Es que incluso midiéndola en su máxima expansión, la "Rominidad" de Romina no podía abarcar todos los estados por los que su cuerpo a veces la paseaba. Simplemente no alcanzaba.
El único consuelo que encontró Romina a esto, es que tal cosa le pasa a todos.

Y después incluso pensó, siguiendo la otra punta del ovillo:
- ¿Será que el cuerpo entonces también es una circunstancia, en cierto punto ajena a uno, ya que sucede sin que la elijamos? ¿Es el cuerpo una contingencia, que podría suceder, y peor aun, dejar de suceder?

Y conectó: - ¿O sea que eso que todos conocemos como Romina (y me incluyo), es en realidad el resultado del entrelazamiento del concepto de Romina -que tanto me empeñé en construir durante toda la vida- y el cuerpo que me tocó?

En ese momento, se dio cuenta de que se encontraba entre las tensiones de su propio concepto, que era su identidad, y su cuerpo. Más que de una persona, se trataba de un continente a punto de quebrarse.

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