Desarraigo
En un cuadro descubrí a la literatura, y en un relato me encontré con un cuadro.
Los sueños ¿sueños son?
Siempre me dijo que el edificio era oscuro por dentro y por fuera, con pasillos largos y angostos, y pisos, muchos pisos. Que tenía ventanas, pero siempre estuvieron tapeadas, y la única luz era artificial y tenue. Que se respiraba soledad y niñez, que juntas equivalen a orfandad. Aquella construcción fue testigo de terrores nocturnos durante años, sin que nadie viviera ahí.
Incluso me consta que un día, veinte años después y viviendo en otra ciudad, desde una ventana anónima y alta, finalmente vio de nuevo la construcción. Se restregó los ojos con las manos y la vio, sin poder creer lo que veía. Era esa, sí o sí. Y la vio, y esta vez, despierto. Y tenía muchos pisos, y un aroma a encierro, que también era a soledad y a niñez, típico de la orfandad, que brotaba como lágrima por su mejilla derecha.
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