No creo.

Luria no es que piensa cómo olvidarse del tema.
Es directamente un satélite que orbita un planeta y no lo sabe.
Sólo ve que se mueve, e incluso que ella toma caminos distintos cada vez, y que conoce nuevos espacios, amplía su terreno conocido. Cree que progresa.
Y sin embargo, llegado cierto punto empieza a sentir que algo de eso ya pasó.
Como si fuera el día después de su cumpleaños. Una experiencia vivida por prácticamente cualquier persona.

Y le parecen familiares todas las caras.
Tiene un miedo a lo Borges: teme que no quede una sola cosa capaz de sorprenderla, teme que no la abandone jamás la impresión de volver.
¿Se voló, no?

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