Sombras
Los nudos en el estómago están hechos de palabras que hay que aprender a desenroscar y enhebrar. Y mi escritura es, siempre, sobre nudos. Por eso a veces me cuesta.
A veces también siento algo que me duele muchísimo expresar, y que hasta me da miedo decir porque temo que caiga como rayo sentencioso sobre mi alma para siempre: siento que no merezco la poesía -qué miserable- y que el arte esquiva mis caminos y me tira furibundo en un mar seco.
Concretamente, a veces tengo la sensación de que ciertas palabras se apresuran por no salir, como si el mar tuviera la opción de no dejarme bañar en él; como una boya que nunca puede terminar de sumergirse, ni en la tormenta más cabría.
Y me digo a mí mismo: - cuánto policía del sentimiento ronda en estas calles.
Pero vamos, que ya sé que la poesía está escrita en el alma, y en ese punto no somos más que intermediarios, cuerpos que apalabran para no morir tan pronto.
Y sin embargo, las sombras me siguen dando miedo.
A veces también siento algo que me duele muchísimo expresar, y que hasta me da miedo decir porque temo que caiga como rayo sentencioso sobre mi alma para siempre: siento que no merezco la poesía -qué miserable- y que el arte esquiva mis caminos y me tira furibundo en un mar seco.
Concretamente, a veces tengo la sensación de que ciertas palabras se apresuran por no salir, como si el mar tuviera la opción de no dejarme bañar en él; como una boya que nunca puede terminar de sumergirse, ni en la tormenta más cabría.
Y me digo a mí mismo: - cuánto policía del sentimiento ronda en estas calles.
Pero vamos, que ya sé que la poesía está escrita en el alma, y en ese punto no somos más que intermediarios, cuerpos que apalabran para no morir tan pronto.
Y sin embargo, las sombras me siguen dando miedo.
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