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Esperar lo inesperado

* Interpretación de  Attendre l'inattendu . Esperó mucho tiempo para verla. Muchos dicen que fueron más de cien vidas lo que demoró el hallazgo. Tal vez fueron más, infinitamente más. Para mí, basta con sintetizarlo como una eternidad que de pronto se sintió efímera. El hecho es que abordó el tema durante mucho tiempo con templanza, tesón y valentía hasta que todo estuvo listo. Semejante acontecimiento no era para menos, aunque para ser justos, no era la primera vez que a través de un microscopio se gestaba una revolución. Cuando uno tiene un objetivo de este tipo, es fundamental darle tiempo para que madure, pues nada se logra de la noche a la mañana. Más bien a veces lleva muchas noches y muchas mañanas, y la tiranía del tiempo radica, entre otras cosas, en que a pesar de que no existe, se hace esperar. Y por eso esperó, esperó y de alguna manera preparó el terreno para que todo se diera de la forma más especial. Aquella investigadora había estudiado por más de cua...

Avioncito de papel II

* Interpretación de  Segunda entrega Papier d'appel Lo cansado que podía llegar a estar tu antifaz por las noches reflejaba el miedo de tu espíritu a andar desnuda de día. Todavía recuerdo cuando me lo dijiste en sueños. Eras negra, y sostenías el antifaz blanco de lo que no eras. Cuando abrías los ojos, el antifaz los cerraba, y tus ojos, no sé por qué, me miraban a mí. Y permanecías así, negra, con ojos blancos y rodeada de azul. Cuando descansabas la mirada y cerrabas los ojos, el antifaz los abría. Pero la mirada del antifaz era otra cosa. Contrastaba con la serenidad de tus ojos cerrados.Y al yo ser visto por esos ojos, ustedes -el antifaz y vos- me hacían partícipe de una escena que no entendía, y que al día de hoy se me sigue apareciendo en parte como un enigma. Fue tal la impresión que me generó esa escena que cuando me desperté, salí a caminar por horas, cabizbajo, fuera del tiempo y a ningún lado. Pero eso no es todo, porque cuando agoté mis ideas para entenderte y ...

Avioncito de papel

*Interpretación de    Primera entrega Papier d'appel Ruben caminaba cabizbajo, caminaba despacio. Surcaba hacia unas cuadras los límites de Boedo y San Cristobal. No estaba en sintonía consigo mismo: las partes de su cuerpo no brillaban, más bien cada una vibraba a un compás distinto, tempos desalineados, y la mirada perdida. Llegó a una esquina, giró a la izquierda y siguió hasta llegar al umbral. Una vez ahí, se sentó en el escalón de la puerta de entrada. Se miraba los pies y pensaba "la soledad es estar sentado en el umbral mirándose los pies". Sin embargo, no estaba solo: ella había estado ahí todo el tiempo, como un avioncito de papel que quedó aterrizado en el suelo sin que nadie lo levante. Cuando la vio, se aferró a ella como si hubiera alguna chance de que se hicieran uno con el contacto. Y en algún lugar, por un momento, esa fantasía se dibujó en la realidad con tinta invisible. Fue sólo cuestión de un segundo para que la postura y la mirada de Ruben camb...

Microrrelatos II: Cosas que te pueden pasar en la montaña, o historias sobre dientes de león.-

El otro. Dos dientes de león vuelan entre las rocas y el arroyo, y yo miro sus vuelos. Las correntadas los mueven, planean ligeros. En eso, sus vuelos se juntan, las trayectorias chocan, hay encuentro. Descanso la vista, por algún motivo me reconforta esa imagen. Segundos después, comienzan a dibujar cada uno un camino, sus pelos pierden contacto, y sin embargo, sus trayectorias ya han sido alteradas para siempre.  El espejo. Dos dientes de león vuelan entre las rocas y el arroyo, pero esta vez son ellos los que me miran. Hago un esfuerzo por seguir sus caminos con la mirada, las correntadas los mueven, planean ligero. En eso, me llega un mensaje de ella: "yo también te quiero mucho",  y yo sonrío. Vuelvo a los dientes de león, pero perdí a uno. ¿Habrán visto ellos nuestro encuentro?

Microrrelatos I

Me cuesta esto de navegar entre estrellas. Por momentos la oscuridad no es mi aliada, y equivoco el camino, si es que lo hay. El vacío me invita a perderme en él, y a veces, mis oídos lo escuchan. Me grita, y lo veo abrir su boca desmesuradamente hacia mí. Es curioso, pero el vacío sabe del sentimiento abrazador más que cualquiera. Y mientras tanto, las estrellas miran flotar quietas, como indiferentes. O eso creo, pero ¿qué sabemos de las estrellas? ¿Cuántas veces disponemos los oídos para escucharlas? O lo que es más aun, quizás sólo con disponer los oídos no alcance, sino que haga falta disponerse todo uno. Y entre todo aparece un beso, una brisa, un descoloque. Y también un tambaleo, y un abrazo ¿Y las estrellas? Están un poco más cerca.

Afeitar

Eso que buscaba era el sinsentido. La pieza que caotizaba de un modo hermoso todos los rompecabezas que dibujaba en su mente, y sobre los cuales sentía que no lograba jamás armar algo coherente, se acomodaban más acá o más allá de la razón después de un acto sin sentido. Y de pronto se levantó, y se fue a afeitar. Lo curioso es que no tenía barba.

Dale luz al instante

Cada existencia empieza con un nacimiento, pero no todo nacimiento implica una existencia. Existir requiere más bien de un renacer, en un sentido simbólico. En lo cotidiano, renacer es estar ahí, apostar al momento, hacer lo que nace. Dar luz. Dale luz al instante , dijo el Flaco. Algo así como renacer en cada momento. Como iluminar los segundos.